Paz con la Creación, mariposas como modelo
Hna. Lissette “Lissie” Avilés-Ríos, OP
Cuando nos hablan de la paz hay quien piensa que el modo de lograrla es como resultado de la guerra, mientras otros, y espero que seamos los más, como un proceso que nace de la justicia basada en el Reino de Dios. La paz que se alimenta de la guerra o la paz que se alimenta de la justicia. Reflexionando sobre esta realidad, contemplemos el mundo de las mariposas.

Existen mariposas diurnas y otras nocturnas, no tiene nada que ver con horarios de trabajo, más bien es cuando están más activas. Las diurnas son de colores más vivos y sus alas al reposar las mantienen en posición vertical o cerradas. Las nocturnas se les conoce como polillas, su actividad es nocturna, de colores marrones o grises, al reposar sus alas están en posición horizontal o extendidas. Ambas pasan por el proceso de metamorfosis, pero no exactamente igual y aquí está la clave.
En el caso de las nocturna, la oruga se alimenta de hojas secas que han caído al suelo, de ahí sus colores marrones y grisáceos. Luego hacen su cocuyo o crisálida entre la hojarasca hasta que madure y surja una mariposa nocturna o polilla. En el caso de las diurnas se alimentan de hojas vivas, es decir de hojas que están en el arbusto o planta, por eso sus colores son más vivos y brillantes. Al momento de hacer su crisálida, la hacen colgando de una de las ramas de la planta que le ha servido de alimento.
Luego de contemplar esta realidad de las mariposas podríamos preguntarnos de qué nos alimentamos para hacer posible un mundo de paz. ¿qué alimenta la paz que profesamos? Se alimentará acaso de actos de violencia, de reclamos egoístas y poco solidarios que tienen como resultado una guerra inmisericorde donde son se ve ni se reconoce la dignidad de otro ser humano. O, por el contrario, se alimenta de los valores del Reino que busca el bien para todos, pero en particular para los empobrecidos o marginados, donde se es capaz de dialogar respetuosamente con lo diferente aceptando lo diverso. Podemos recordar lo que nos dice Pablo: “todos ustedes son hijos/as de la luz e hijos/as del día: no somos de la noche ni de las tinieblas” (cf. 1Tes 5,5)
Sí, lo que nos alimenta también nos define y puede fortalecer nuestra búsqueda de paz con la creación, seamos pues seres de la Luz.
