Mantenernos Despiertos para el Camino de Adviento
Hoy comenzamos un nuevo año litúrgico. Hoy entramos en un tiempo de preparación para una nueva Navidad, celebrando que nuestro Dios vino a nosotros en el tiempo y en el espacio. Las lecturas de este día nos guían a prepararnos tanto para un viaje de cuatro semanas hacia la celebración del nacimiento el 25 de diciembre, como para un viaje de toda la vida, mientras esperamos el retorno seguro de nuestro Dios en un momento incierto del futuro.
Viajar es una pasión en mi vida. No puedo imaginar emprender un viaje sin hacer la preparación necesaria. Lo mismo ocurre en mi vida espiritual. Cuanto mejor me preparo para una aventura, más puedo apreciar y disfrutar al llegar a mi destino. Las lecturas de hoy reflejan esta experiencia vital. Nos animan a todos a prepararnos durante este tiempo de Adviento para lo que está por venir.
El Evangelio de Mateo nos urge a prepararnos, trazando un paralelo con los días de Noé. Hace unos años, una amiga y yo viajamos a Kentucky y visitamos el “Ark Encounter” en Petersburg. Quedamos asombradas, después de caminar bajo un arco iris, al ver con nuestros propios ojos una réplica del Arca de Noé. Esta arca, considerada la estructura de madera independiente más grande del mundo, fue construida según la comprensión que los diseñadores obtuvieron del relato del Génesis. Medía 155 metros de largo (300 codos), 26 metros de ancho (50 codos) y 15 metros de alto (30 codos).
Solo podemos imaginar la preparación necesaria para construir esta maravilla moderna de ingeniería. Noé y su familia debieron pasar años, y gastar una enorme cantidad de energía física y espiritual, al preparar y construir una nave de tal magnitud. Sin duda, no tuvieron tiempo para “comer, beber, casarse o dar en matrimonio”. Su preparación se centró en la supervivencia de la creación ante un diluvio inminente en un momento desconocido. Así, Mateo nos anima a estar atentos y “mantenernos despiertos”. Nosotros también necesitamos estar preparados.
Pablo, en su carta a los Romanos, subraya la urgencia de despertar de un letargo espiritual. Las provisiones que nos invita a reunir consisten en revestirnos de Cristo Jesús. Vivir en el amor, tal como Cristo nos ha mostrado, nos lleva a “comportarnos correctamente”, rechazando todo lo que nos aleja de Él. Al fin y al cabo, “la salvación está ahora más cerca que cuando empezamos a creer”.
Isaías, en la primera lectura, nos anima valientemente a subir a la montaña de Dios. Nos prepara para esta subida ofreciéndonos una visión de lo que la vida podría ser si, siguiendo la guía de Dios, fomentamos la paz y la armonía mientras ascendemos. Se nos invita a caminar, de la mano con los demás, “a la luz de nuestro Dios”. Preparados para confiar en un Dios que no defrauda, junto con el salmista, tenemos motivos para “ir con alegría a la casa del Señor”.
Las lecturas de hoy nos ofrecen el consejo que necesitamos para hacer que nuestro camino hacia la Navidad, y los días que siguen, sean más significativos. En medio del ajetreo y de las muchas distracciones de la vida cotidiana, ¿tenemos la capacidad de prepararnos adecuadamente? ¿Podemos trazarnos un plan? ¿Nos mantendremos despiertos lo suficiente para seguirlo hasta el final?
¡Feliz Adviento!

La Hermana Nancy Jurecki, OP, es una Dominica de Adrian, Michigan, y actualmente sirve a su congregación como Coordinadora de Promoción Vocacional. A lo largo de los años, ha participado en una variedad de ministerios, tanto en los Estados Unidos como en el extranjero. La Hermana Nancy posee una Maestría en Estudios Pastorales por la Catholic Theological Union de Chicago.
