Entrevista con Hna. Pilar Del Barrio
En esta entrevista, conversamos con la Hna. Pilar del Barrio, quien se desempeñó como Coordinadora Continental de las Hermanas Dominicas en Europa dentro de la estructura de DSIC (Dominican Sisters International Confederation). La Hna. Pilar reflexiona sobre los aprendizajes que le dejó este servicio, los frutos de la colaboración entre congregaciones y sus esperanzas para el futuro de la vida apostólica dominicana en Europa.
¿Cuál considera que ha sido su mayor aprendizaje durante su servicio como Coordinadora del DSE?
Por un lado me dio un mayor conocimiento de la vida y misión de las hermanas de las diversas congregaciones de Europa, lo cual es en sí mismo una enorme riqueza. En medio de la diversidad cultural y lingüística pude descubrir las muchas formas en que el carisma de Domingo se ha encarnado en diversos lugares, como formas concretas de responder a la llamada a predicar que tantas mujeres han experimentado en cada país, en historias bien diferentes en unos países u otros. Pero en todos los casos he descubierto la pasión por la predicación que nos une como hermanas dominicas. Es la pasión de Domingo, de Catalina, de tantos otros hombres y mujeres de nuestra Familia que han dado su vida y la siguen dando para acercar al mundo la luz del evangelio, la presencia de Dios en el mundo como razón de nuestra esperanza, como fuente de un amor que no conoce fronteras.
He aprendido de cada hermana, con cada hermana que he encontrado en este camino, a ensanchar nuestra tienda, a acoger y compartir la reflexión, la oración, el estudio y la misión. Hemos buscado juntas sin barreras, sin pararnos a distinguir una y otra congregación, buscando luz para dar al mundo, aprendiendo unas de otras, apoyando unas a otras, sintiéndonos hermanas.
En este mosaico cultural y lingüístico que es Europa, con una historia compleja que podría separarnos, he experimentado como hemos podido saltar por encima de las diferencias para encontrarnos en el corazón de ese carisma compartido que hunde sus raíces en la vida de Domingo. Hemos sido capaces de comunicarnos, descubrirnos unas a otras, de celebrar la vida apostólica dominicana que sigue proclamando la Palabra en las diversas realidades de la sociedades europeas. Hemos hecho camino juntas, hemos soñado juntas nuevos caminos de predicación y, hemos llegado a conocernos más para poder abrir caminos que nos permitan compartir la misión. Sé que esta experiencia de encuentro ha sido y sigue siendo una gran ayuda para las hermanas más jóvenes, especialmente. Los encuentros de DSE les han ayudado a construir “generación” entre ellas y eso confío en que siga siendo así en el futuro.
¿De qué manera diría que esta experiencia ha contribuido a su crecimiento personal y espiritual?
Personalmente agradezco enormemente esta oportunidad de servir a las hermanas ampliando horizontes que me ha permitido aprender tanto de las hermanas, descubrir tantos valores y tantos dones entre ellas, compartiendo su pasión apostólica y también sus dificultades. Compartir esta misión con las hermanas del equipo de DSE ha sido muy valiosa experiencia. He descubierto hermanas que ante son conocía y construido estrechos lazos de amistad y fraternidad con ellas y sus congregaciones.
Por otra parte el trabajo con el Consejo de DSIC, como parte de él, me ha significado una riquísima experiencia de reflexión, de búsqueda, de misión compartida sirviendo al fortalecimiento de DSIC, ayudando a crear una comunidad más fuerte de hermanas dominicas de todo el mundo. Es un proyecto por el que vale la pena luchar y una bendición poder hacerlo.
¿Cuáles son sus esperanzas para el futuro de las Hermanas Dominicas en Europa?
Confío en que DSE, como parte de la DSIC llegue a ser parte del horizonte de todas las hermanas dominicas de Europea, que todas y cada una de ellas llegue a descubrirse a sí misma como parte de esta comunidad más amplia de vida apostólica femenina dentro de la Familia Dominicana. Sueño con que seamos capaces de abrir juntas nuevos caminos de presencia dominicana y predicación, con una voz autorizada que nazca del estudio y la contemplación, que pueda ser luz en nuestro mundo, camino de búsqueda de la verdad en un mundo en el que la verdad parece estar un tanto devaluada. Lo que nos congrega es la misión, lo que fortalece nuestros lazos es ese camino misionero compartido. Como los primeros compañeros de Domingo, me gustaría que las hermanas dominicas de Europa sientan que DSE es siempre una comunidad a la que regresar para orar juntas, compartir juntas la experiencia de misión, las necesidades de los hombres y mujeres que hemos encontrado en el camino y seguir buscando juntas en el estudio y la oración la mejor forma de ofrecer la luz del resucitado allá donde falta.
