Mensaje para la Fiesta de Santo Domingo
Cuando Santo Domingo envió a sus frailes de dos en dos a dedicarse al ministerio de la predicación en las principales ciudades universitarias de Europa, muchos cuestionaron su decisión, considerándola una imprudencia. Sin embargo, se dice que él respondió a esta preocupación con estas palabras: La semilla acumulada se pudre; la esparcida da mucho fruto. La firme fe de Domingo en un Dios providente lo liberó para ser creativo en su toma de decisiones y confiar en sus frailes, a pesar de las burlas de otros. Esta libertad de espíritu, suscitada por el mismo Domingo, le permitió responder con todo su corazón a los signos de su tiempo y forma parte del legado que nos ha dejado.
Al celebrar la fiesta de Santo Domingo, pidamos la gracia de crecer más profundamente en nuestra propia libertad de espíritu, mientras nos esforzamos por responder a los signos de nuestro tiempo. Que todo lo que hagamos sea una santa contribución al florecimiento de nuestro amado carisma dominicano en el futuro.
